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MUNICIPIOS MEXICANOS AL BORDE DEL COLAPSO

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La falta de solvencia de los municipios mexicanos no tiene relación con la crisis económica, sino con la reducción de los recursos federales que por Ley les corresponden. El Gobierno lo niega.

FEDERACIÓN PROVOCA INSOLVENCIA

 

Conrado García Jamin

 

El Secretario Agustín Carstens primero insiste en que las participaciones y aportaciones federales destinadas a los estados y municipios del país se han entregado en tiempo y forma, contradiciendo lo que estas últimas entidades han mencionado en semanas recientes.

Luego cambia la jugada y reconoce que las participaciones pagadas de enero a junio -incluyendo la compensación del Fondo de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas (FEIEF) por 11,338 millones de pesos- se encuentran un 15% debajo de lo programado para el primer semestre, sumando unos 193,085 millones de pesos.

Lo cierto es que la mentira se detecta desde el momento en que los municipios se enfrentan a una situación financiera crítica. La insolvencia económica se declara cuando existe una insuficiencia para resolver deudas de corto plazo, pago a proveedores, pago de programas de apoyo y dificultad para solventar los gastos operativos por parte de los estados y municipios.

No se requiere contar con un doctorado en Harvard para detectar que sin declarar oficialmente un estado de insolvencia, los retrasos y recortes en las participaciones federales, están propiciando los efectos de un quebranto.

Si las transferencias federales en México se han reducido en 25% en lo que va del año 2009, es obvio que ahora los municipios enfrenten una situación crítica.

La queja por la falta de recursos en los municipios mexicanos lleva meses.  Sin embargo, apenas hace unos días circuló en la prensa nacional la noticia sobre el peligro de quiebra de por lo menos mil de los 2 mil 439 municipios.  

En la Conferencia Nacional de Municipios de México (CONAMM) hay quienes afirman que esta situación podría afectar a 2 mil  ayuntamientos.  También, fue en estos días cuando algunos ayuntamientos optaron por implementar medidas dolorosas como reducir gastos y recortar personal, o controversiales como cerrar sus puertas. Ningún alcalde desea recortar servicios, pero hoy la situación lo amerita. 

 

¿Los municipios están realmente quebrados?

 

De acuerdo con Enrique Duarte, analista económico que escribe para la influyente revista CNN-Expansión, si se observan los ingresos municipales per cápita, se puede ver un incremento sostenido hasta el año pasado.  Además, en los últimos 10 años, no ha existido período que registre decremento en el nivel de transferencias a estados y municipios en el presupuesto federal.  Esto se ha reflejado en las arcas municipales.  Por ejemplo, el ingreso total del municipio medio en México pasó de 1,387 pesos a 2,069 pesos por habitante entre los años 2000 y 2005, según cifras de INEGI analizadas por el autor considerando la inflación.  En este lapso los ingresos propios -aquellos que recauda directamente el municipio como los procedentes del impuesto predial- se incrementaron en 60%, las participaciones federales en 26%, las aportaciones federales en más de 80% y el financiamiento en más de 150% en términos reales.  (Esta última cifra se debe a que la deuda municipal era casi inexistente en el año 2000).

Sin embargo, en el 2009 la situación es diferente. Se enfrenta una crisis económica y las partidas de transferencias fueron recortadas. El monto transferido a estados y municipios de enero a junio fue de 181,746 millones de pesos. Cifra que se compara negativamente con los 230,960 millones de pesos transferidos en el mismo período del año pasado.  Representando una reducción real de 25.8%, según datos de la Secretaría de Hacienda. Es decir, si el año pasado un municipio gastaba 100 millones de pesos hoy deberá sobrevivir con sólo 75 millones. Y es esta súbita reducción en ingresos que podría llevar a muchos ayuntamientos a la quiebra.

 

¿Qué se debe hacer?

 

Ante esta circunstancia los municipios pueden tomar varias medidas de corto y de mediano plazo.  En el corto plazo se puede optimizar la recaudación para que el municipio tenga su base de ingresos propios segura y cuidar los egresos evitando gastos innecesarios. 

Adicionalmente, se puede buscar algún convenio con otro orden de gobierno para que apoye durante la crisis - como se imaginará, ésta es de las primeras opciones que están considerando los alcaldes. 

Otras medidas menos populares son la suspensión de obras, el recurrir a líneas de crédito en caso de que existan y la venta de activos.  En el mediano plazo la solución radica en buscar nuevas formas de proveer servicios - ya sea el propio municipio o en colaboración con el sector privado -  y en asegurarse que el municipio opere de una forma eficiente.

Una alternativa novedosa para financiar a los municipios en años recientes ha sido la emisión de certificados bursátiles y el crédito garantizado con participaciones federales.  Esto libera ingresos futuros para ser ejercidos hoy.  Dicha solución no parece ser una medida ideal para el problema actual.  La bursatilización es muy útil para financiar proyectos de infraestructura y gastos de capital, pero no es deseable para pagar gasto corriente como sueldos, salvo que se tenga la certeza de que es un problema temporal.

Sería irreal pensar que actualmente la federación pueda restituir el 100% del nivel de participaciones del año anterior, pero lo que sí es factible es que el recorte sea menor.  Sería irreal esperar que un alcalde deba hipotecar el desarrollo futuro para pagar la nómina, pero sí debe haber evidencia que se han tomado medidas internas para controlar los egresos.  Sería irreal suponer que la federación rescatara a los municipios, pero sí es deseable que se genere un esquema en el que el Gobierno federal apoye a los ayuntamientos creando incentivos para que éstos presten servicios y cumplan con sus compromisos.

Sin duda, la solución implicará sacrificios y será diferente en cada municipio, pero dada la magnitud del problema es muy probable que el común denominador sea un apoyo extraordinario de la federación.  Si esto no sucede, muchos municipios podrían derrumbarse financieramente.

 

Las recomendaciones

 

Según la reconocida calificadora Standard & Poor’s, los municipios pueden recurrir a las siguientes medidas:

1. Restringir lo más rápido posible los gastos operativos y reducir -posiblemente- la inversión en obra pública de manera significativa para balancear los presupuestos.

2. Recibir un adelanto de participaciones federales para el 2010.

3. Recursos disponibles del Fondo de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas (FEIEF) -cuyo objetivo es compensar en parte a los municipios por la disminución en las transferencias federales- y que se calcula cuenta con 30,977 millones de pesos para su distribución.

4. Financiamiento bancario, que en estos tiempos se ha elevado su costo.

5. Utilizar el Fideicomiso para la Infraestructura de los Estados (FIES), que históricamente ha financiado una parte importante del gasto de los estados relacionado con infraestructura.

6. Recibir el apoyo de los fondos federales que no se gasten de acuerdo  a lo planeado, ya que las autoridades pueden tomar dichos fondos y reasignarlos.

7. Algunos municipios han estado usando líneas de liquidez de corto plazo (en forma de cadenas productivas) para financiar a sus proveedores, lo que podría ser una herramienta adecuada para planear el manejo del capital de trabajo.

8. Los déficits que esperamos después del gasto de capital al cierre de 2009 podrían cubrirse inicialmente mediante el retraso de pago a proveedores. (Eso dicen los genios de S & P).

Fuentes consultadas:

http://www.cnnexpansion.com/economia/2009/07/30/8-opciones-para-municipios-insolventes

http://www.cnnexpansion.com/economia/2009/08/05/hacienda-desmiente-a-municipios

www.shcp.gob.mx/

El Financiero, El Universal y Agencias diversas.