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The Other Inauguration Celebration

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Para millones de personas en Estados Unidos y en el extranjero, la inauguración de una persona negra como presidente de Estados Unidos fue un momento de trascendencia histórica lleno de sentido, sugiriendo un verdadero cambio en una nación agobiada con su historia de racismo. Tal vez la mejor evidencia de esto fue la enorme cantidad de gente que llegó a Washington para ser parte del día.

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SCI Camp Hill
La otra inauguración
[col. escrito 9/3/09] (c) '09 Mumia Abu-Jamal


Para millones de personas en Estados Unidos y en el extranjero, la
inauguración de una persona negra como presidente de Estados Unidos fue
un momento de trascendencia histórica lleno de sentido, sugiriendo un
verdadero cambio en una nación agobiada con su historia de racismo. Tal
vez la mejor evidencia de esto fue la enorme cantidad de gente que llegó
a Washington para ser parte del día.

Pero para media docena de hombres en la Unidad de Manejo Especial (SMU)
de la prisión Camp Hill de Pensilvania, el recuerdo del día será
totalmente diferente. Ese día fue manchado por una interminable racha de
golpizas, descargas de escudos y otras armas eléctricas paralizantes,
patadas, puñetazos y otras agresiones, agravadas con una serie de
insultos racistas contra presos negros por guardias blancos.

Según la Coalición de Derechos Humanos de Pittsburgh, los guardias y
otro personal lanzaron el ataque en un momento oportuno, la inauguración
presidencial, para enviar su mensaje: A la chingada con su día
histórico. Ustedes siempre serán niggers para nosotros.

En un extenso informe de seis hojas enviado a la prensa, el grupo “Fed
up!” (¡Estamos hartos!), que forma parte de la Coalición, documenta las
amenazas y agresiones contra seis hombres: David Smith, Gary Tucker,
Damont Hagan, Ronald Jackson, Willie Robinson y Jamar Perry. Varios de
los hombres recibieron amenazas de muerte por atreverse a levantar una
demanda contra su tratamiento en la unidad.

La mañana de la inauguración, se reporta que un guardia de alto rango
anunció por el sistema de sonido: “Él (hablando de Obama) pudo haber
ganado, pero para mí sigue siendo un nigger”. También declaró: “No habrá
baños ni jardín hoy. Les vamos a enseñar a ustedes niggers quién manda
en este SMU”.

Los hombres fueron esposados, rociados con gas pimienta en la cara,
cegados, desnudados y apaleados en represalia por ejercer su supuesto
derecho constitucional a levantar una demanda de derechos civiles en un
tribunal norteamericano, el mismo día que Obama juró como presidente,
proclamando a la multitud presente y al mundo entero: “Nosotros no
torturamos”.

Desde el corredor de la muerte, soy Mumia Abu-Jamal.


Para más información:

HRC/Fed Up!
5125 Penn Ave.
Pittsburgh, PA 15224
hrcfedup@gmail.com
(412) 361.3022, ext. 4